Viajar con niños sin pantallas: lo que nos funciona con Chris
Ideas prácticas para viajar con niños en carro o avión sin depender de la tablet: anticipación, libros, stickers, juegos, snacks y pausas.

Por Nati es Mamá
11 de julio de 2026
Chris ha viajado bastante desde pequeño. Hemos hecho trayectos de 10 y 12 horas en carro, además de viajes en avión, y con el tiempo hemos aprendido algo: el viaje empieza mucho antes de subirnos.
Como ya les había contado, en casa intentamos limitar el uso de pantallas. Eso incluye no usar tablet en el carro —igual Chris no tiene tablet—, así que nos tocó buscar otras estrategias para acompañar tantas horas de camino.
No les voy a decir que todos los viajes son tranquilos ni que nunca pregunta cuánto falta. Claro que se cansa, se aburre y hay momentos difíciles. Pero anticipar, llevar pocas cosas bien elegidas y cambiar de actividad antes de que todo se vuelva una pelea nos ha funcionado mucho.
Esta no es una defensa de viajar sin pantallas ni una regla para otras familias. Si en un viaje necesitas una película para tener un rato de calma, está bien. Esto es simplemente lo que hacemos nosotros y las ideas que hemos ido recogiendo en el camino.
Primero le contamos qué va a pasar
Antes de viajar, hablamos con Chris sobre el plan.
Le contamos:
- a dónde vamos;
- a quién vamos a ver;
- qué haremos cuando lleguemos;
- cuánto puede durar el recorrido;
- por qué lugares vamos a pasar;
- si iremos en carro o en avión;
- qué partes pueden ser aburridas o tomar tiempo.
Con un niño pequeño, “faltan ocho horas” no significa mucho. Funciona mejor explicar el viaje con momentos que pueda imaginar: primero desayunamos, después hacemos una parada, luego almorzamos y más tarde llegamos.
También miramos fotos del destino, hablamos del clima y le mostramos la ruta. Si es en avión, le explicamos que habrá maletas, filas, controles, un despegue ruidoso y un tiempo en el que tendrá que permanecer sentado con el cinturón.
Anticipar no elimina la impaciencia, pero le da un mapa mental. Ya no es un adulto llevándolo hacia un lugar desconocido; él sabe que está participando en un viaje con un propósito.
No intentamos entretenerlo cada minuto
Esta parte me parece importante porque a veces una empaca actividades como si tuviera que producir un programa de televisión de 12 horas.
Nosotros no buscamos llenar cada minuto.
También hay tiempo para mirar por la ventana, hablar, escuchar música, dormir o simplemente estar aburrido un rato. El aburrimiento no significa que el plan falló. Muchas veces, después de protestar un poquito, aparecen una conversación, una canción inventada o un juego que no habíamos planeado.
Lo que sí hacemos es tener recursos para los momentos en que necesita un cambio.
Qué llevamos para un viaje largo en carro
No empacamos todo el cuarto de juegos. Llevamos una bolsa accesible con varias opciones y las vamos sacando de a una.
Libros
Escogemos algunos favoritos y uno nuevo o que no haya visto en un tiempo. Los libros de buscar objetos, laberintos visuales o ilustraciones con muchos detalles duran más que un cuento muy corto.
Si leer en movimiento le produce mareo, no insistiría. En ese caso funcionan mejor los audiocuentos, las canciones y los juegos mirando hacia afuera.
Stickers
Los stickers ocupan poco espacio y dan para mucho. Pueden pegarlos en un cuaderno, completar una escena o inventar una historia con los personajes.
Mejor llevarlos en una carpeta o bolsita fácil de abrir. Así no terminan todos regados entre las sillas.
Plastilina
Una o dos porciones pequeñas, una base firme y herramientas sencillas. No hace falta llevar veinte colores.
La usamos cuando hay un adulto disponible para acompañar y luego la guardamos bien. En avión o en momentos con poco espacio, prefiero actividades menos propensas a caer o ensuciar.
Un cuaderno y colores
Sirve para dibujar lo que vemos, hacer mapas, jugar triqui o llevar una especie de diario del viaje. Elegimos pocos colores y evitamos objetos pequeños que se pierdan fácilmente.
Juguetes conocidos
Un muñeco pequeño, un carro o algo que ya le guste puede dar más juego que cinco cosas nuevas. Lo conocido también acompaña y da seguridad, especialmente cuando todo lo demás cambia.
En carro, todo lo que no se esté usando va guardado. No dejamos objetos pesados o duros sueltos, porque una frenada fuerte puede convertirlos en un riesgo.
Juegos que no necesitan llevar nada
Estos son los que más nos salvan porque se pueden empezar en cualquier momento.
Veo, veo
El clásico. Con niños pequeños podemos dar pistas muy concretas: “veo algo grande y verde” o “veo algo que tiene cuatro ruedas”.
Buscar cosas por el camino
Antes de salir hacemos una lista mental o dibujada:
- una vaca;
- una moto roja;
- un puente;
- una montaña;
- un bus;
- una casa de cierto color;
- una letra de su nombre;
- una nube con forma extraña.
No lo hacemos como competencia. La gracia es observar y conversar.
Palabras encadenadas
Una persona dice una palabra y la siguiente busca otra que empiece por la última letra o que pertenezca a la misma categoría. Se puede simplificar según la edad: animales, comidas, colores o cosas que llevaríamos a la playa.
Historias por turnos
Alguien comienza con una frase: “Había una vez un perro que se subió a un avión…”. Cada persona agrega una parte. Las historias casi siempre terminan siendo absurdas y eso es justamente lo divertido.
Adivinar canciones
Uno tararea y los demás adivinan. También inventamos letras nuevas para canciones conocidas o hacemos una lista familiar para escuchar juntos.
Preguntas para conversar
¿Qué fue lo más divertido de ayer? ¿Qué animal llevarías de viaje? ¿Cómo sería un carro que pudiera volar? Las preguntas abiertas pueden sostener conversaciones larguísimas sin necesidad de comprar nada.
Lo que cambia cuando viajamos en avión
En avión hay menos espacio, más espera y momentos en los que el niño no puede levantarse. Si tendrán una escala larga o una espera complicada, puede servir decidir cuándo vale la pena una sala VIP con niños antes de llegar al aeropuerto. Si están planeando un viaje aéreo de naturaleza, también puede ayudar leer cómo es viajar a Nuquí con niños para ver ballenas. Por eso llevo actividades pequeñas, silenciosas y fáciles de guardar.
Stickers, un cuaderno, libros delgados, un juguete pequeño y audiocuentos descargados funcionan bien. Intento no sacar todo de una vez: una novedad a tiempo dura más que una bandeja llena desde el comienzo.
También empaco en el equipaje de mano:
- agua o termo vacío para llenar después del control, según las reglas del aeropuerto;
- snacks conocidos;
- una muda completa para Chris;
- una camiseta extra para el adulto;
- toallitas y bolsas;
- medicamentos necesarios con su fórmula o documentación, cuando aplique;
- una capa liviana porque la temperatura puede cambiar.
Durante el despegue y el aterrizaje, tragar puede ayudar con la presión en los oídos. Según la edad, puede servir tomar pecho o tetero, beber agua o masticar un snack seguro. No esperamos a que duelan los oídos para ofrecerlo.
Y algo clave: las reglas de sillas infantiles y dispositivos de retención cambian según la aerolínea, el país, la edad y el equipo. Si piensas llevar una silla al avión, confirma antes que esté aprobada y que la aerolínea permita usarla en la silla asignada.
Las pausas hacen parte del viaje en carro
En recorridos largos planeamos paradas. No solo para ir al baño o tanquear: también para caminar, comer con calma, revisar cómo está Chris y cambiar de ambiente.
La frecuencia depende de la edad, el sueño, el clima y la ruta. Con bebés o niños pequeños puede tocar parar más de lo que una quisiera. Lo contamos dentro del tiempo total para no convertir cada pausa en una fuente de estrés.
Antes de salir ubicamos algunos lugares posibles para detenernos, pero mantenemos flexibilidad. Si está dormido y todo va bien, el momento puede cambiar. Si está incómodo, no esperamos heroicamente hasta la parada “oficial”.
El asiento o booster debe corresponder a su talla y peso, estar bien instalado y usarse durante todo el trayecto. Las actividades nunca deberían requerir que el niño se quite el cinturón o quede mal sentado. La seguridad va primero, incluso cuando falten cinco minutos para llegar.
Comida: conocida, sencilla y accesible
El hambre vuelve cualquier viaje más difícil.
Llevamos snacks que Chris ya conoce y que pueda comer de forma segura para su edad. Evitamos estrenar alimentos en pleno camino y elegimos cosas que no hagan un desastre enorme.
Dependiendo del viaje pueden funcionar fruta fácil de manejar, sándwiches pequeños, galletas sencillas o lo que normalmente come la familia. También llevamos agua y hacemos pausas para comidas más completas.
En carro prefiero que un adulto pueda observarlo mientras come. Si viajo sola con él, es más seguro parar que intentar resolver desde el puesto del conductor. Y, por supuesto, nada de pasar objetos o abrir paquetes mientras manejo.
Rotar funciona mejor que llevar demasiado
Una estrategia simple es dividir el viaje en bloques, sin volverlo un horario rígido:
- mirar por la ventana y conversar;
- juego de palabras;
- snack o parada;
- libro o stickers;
- música o audiocuento;
- descanso;
- otra actividad corta.
Cuando una actividad deja de interesarle, la guardamos. No intentamos estirarla hasta que la odie. A veces vuelve a pedirla dos horas después y se siente nueva otra vez.
También ayuda reservar una o dos cosas para el tramo más difícil: ese momento después de muchas horas cuando ya todos estamos cansados.
Lo que hemos aprendido viajando con Chris
Viajar con niños no se trata de evitar todo aburrimiento, toda protesta o todo cansancio. Se trata de darles información, acompañarlos y ajustar las expectativas de los adultos.
Con Chris nos ha servido:
- anticipar el viaje con detalles que pueda entender;
- hacerlo parte del plan;
- llevar pocas actividades, pero variadas;
- sacar una cosa a la vez;
- alternar juego, conversación, comida y descanso;
- aceptar que habrá ratos difíciles;
- priorizar la seguridad sobre el entretenimiento;
- buscar un equilibrio con las pantallas, sin convertirlas en una batalla moral.
No todos los niños disfrutan las mismas cosas. Uno puede pasar una hora mirando camiones y otro necesitar cambios constantes. También cambia según la edad: lo que funcionó hace seis meses puede dejar de funcionar hoy.
Pero no tener tablet no significa viajar diez horas cantando sin parar ni inventar actividades espectaculares. A veces basta un libro, una hoja de stickers, algo rico para comer y una conversación sobre la montaña que apareció por la ventana.
Y cuando ya nada funciona, también vale reconocerlo: tal vez necesitamos parar, mover el cuerpo, descansar o simplemente aceptar que todos queremos llegar.
Eso también hace parte del viaje en familia.

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ExplorarPreguntas frecuentes
¿Cómo entretener a un niño en un viaje largo sin tablet?+
Ayuda combinar actividades cortas: buscar objetos por la ventana, cantar, escuchar cuentos, usar stickers, leer, conversar y sacar un juguete a la vez. No hace falta ocupar cada minuto.
¿Qué llevar para un viaje largo en carro con niños?+
Además de lo básico, llevamos agua, snacks fáciles, ropa de cambio, bolsas, toallitas, libros, stickers, plastilina y uno o dos juguetes conocidos. Todo va organizado y los objetos sueltos se guardan cuando no se usan.
¿Cómo preparar a un niño para viajar en avión?+
Cuéntale con anticipación qué pasará: llegada al aeropuerto, filas, controles, despegue, tiempo sentado y aterrizaje. Lleva varias actividades pequeñas y algo para beber o masticar durante los cambios de presión, según su edad.
¿Está mal usar pantallas durante un viaje con niños?+
No. Cada familia resuelve los viajes según la edad del niño, la duración y su propia realidad. En nuestra casa preferimos no usar tablet en el carro y estas son las alternativas que nos han servido.
Fuentes
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