---
title: "Las 3 reglas de crianza que tenemos escritas en casa"
description: "Tres reglas no negociables en nuestra casa: no pegamos, no gritamos y usamos gracias, por favor y perdón, también los adultos."
excerpt: "No buscamos ser padres perfectos. Buscamos ser padres responsables. Estas son las tres reglas que tenemos escritas en papel en casa."
pubDate: 2026-06-18
updatedDate: 2026-06-18
heroImage: "/images/blog/actividades-para-explorar-con-ninos/lista-del-explorador.png"
heroImageAlt: "Actividad familiar en casa para hablar de reglas, respeto y crianza consciente"
tags:
  - "Crianza"
  - "Maternidad"
  - "Crianza consciente"
  - "Límites con amor"
  - "Maternidad real"
authorName: "Nati es Mamá"
authorRole: "Comunidad y contenido editorial"
authorUrl: "https://natiesmama.com/"
faq:
  - question: "¿Qué reglas de crianza pueden ser no negociables en casa?"
    answer: "Cada familia decide las suyas, pero algunas reglas importantes pueden estar relacionadas con no usar violencia física, evitar los gritos, reparar cuando nos equivocamos y tratarnos con respeto entre adultos y niños."
  - question: "¿Qué hago si grité y rompí una regla de crianza?"
    answer: "Reparar. Pedir perdón, explicar sin justificar, reconocer lo que pasó y hablar de qué vas a intentar hacer diferente la próxima vez. La reparación no borra el error, pero sí enseña responsabilidad emocional."
  - question: "¿Decir por favor, gracias y perdón también aplica para los adultos?"
    answer: "Sí. En casa creemos que el respeto no funciona en una sola dirección. Los niños aprenden mucho más de lo que ven que de lo que exigimos."
  - question: "¿La disciplina positiva significa no poner límites?"
    answer: "No. Los límites siguen siendo necesarios. La diferencia es que buscamos corregir sin pegar, sin humillar y sin hacer que el miedo sea la base de la relación."
sources:
  - title: "AAP recommends positive discipline rather than physical, verbal punishment - American Academy of Pediatrics"
    url: "https://publications.aap.org/aapnews/news/7019/AAP-recommends-positive-discipline-rather-than"
  - title: "Tips for Using Discipline and Consequences - CDC"
    url: "https://www.cdc.gov/parenting-toddlers/discipline-consequences/index.html"
  - title: "Practice Parenting Skills: Communication - CDC"
    url: "https://www.cdc.gov/parenting-toddlers/communication/parenting-skills.html"
  - title: "How to discipline your child the smart and healthy way - UNICEF"
    url: "https://www.unicef.org/parenting/child-care/how-discipline-your-child-smart-and-healthy-way"
---

Estas son las tres reglas de crianza que tenemos escritas en papel en nuestra casa.

Literalmente escritas.

Y ni mi esposo ni yo podemos romperlas.

No porque seamos perfectos.

No porque siempre nos salga fácil.

Sino porque necesitábamos tener claro qué tipo de casa queríamos construir para Chris.

## Primera regla: no pegamos

Esta fue una conversación difícil.

Porque cuando nos convertimos en papás, sinceramente, no teníamos ni idea de lo que estábamos haciendo.

Los dos crecimos en una generación donde pegar era normal.

Donde muchas veces se decía “a mí me pegaron y no me pasó nada”.

Donde corregir con una palmada parecía parte del paquete de criar.

Y especialmente mi esposo venía de una familia donde el castigo físico era parte de la crianza.

Entonces sí, tuvimos que hablarlo.

Tuvimos que mirar nuestra propia historia.

Tuvimos que preguntarnos qué queríamos repetir y qué queríamos cortar.

Y tomamos una decisión:

**jamás íbamos a tocar a nuestro hijo para corregirlo.**

Porque creemos que su cuerpo merece respeto por encima de cualquier cosa.

Incluso cuando está haciendo pataleta.

Incluso cuando no obedece.

Incluso cuando estamos cansados.

Incluso cuando no sabemos qué hacer.

Para nosotros, su cuerpo no es una herramienta de corrección. Su cuerpo es suyo.

Y si queremos enseñarle que nadie debe tocarlo de formas que le hagan daño, esa enseñanza también empieza en casa.

## Segunda regla: no gritamos

Esta, si soy completamente honesta, ha sido difícil.

Muy difícil.

Porque hay días en los que estoy agotada.

Días en los que me sobreestimulo.

Días en los que siento que me están hablando al mismo tiempo, que hay ruido por todas partes, que hay cosas pendientes, que el desorden me respira en la nuca y que no me queda paciencia.

Y sí.

He pegado uno que otro grito.

No me enorgullece decirlo, pero tampoco quiero escribir desde un lugar falso.

La maternidad real también tiene momentos en los que una se desborda.

Pero hay algo que intentamos hacer siempre:

**reparar.**

Pedir perdón.

Hablar de lo que pasó.

Decir: “me equivoqué, no debí gritarte”.

No desde un discurso larguísimo que un niño no necesita cargar, sino desde una frase clara, honesta y responsable.

Porque no buscamos ser padres perfectos.

Buscamos ser padres responsables.

Y para mí hay una diferencia enorme.

La perfección pretende que nunca fallamos.

La responsabilidad reconoce el error y vuelve a conectar.

## Tercera regla: en esta casa se dice gracias, por favor y perdón

En esta casa se dice **gracias**.

Se dice **por favor**.

Y se dice **perdón**.

No importa si eres adulto o niño.

No importa quién se equivocó.

No importa si estás cansado, de afán o de mal humor.

Porque el respeto no funciona en una sola dirección.

A veces a los niños les exigimos palabras que los adultos olvidamos usar.

Les pedimos que pidan perdón, pero nos cuesta pedirles perdón a ellos.

Les pedimos que digan gracias, pero damos por sentado lo que hacen.

Les pedimos que hablen bonito, pero les hablamos desde el afán.

Y no quiero que en mi casa el respeto sea algo que Chris nos debe a nosotros, pero que nosotros no le debemos a él.

Claro que hay jerarquía.

Claro que los adultos ponemos límites.

Claro que no todo se negocia.

Pero la dignidad sí es de todos.

## Por qué las escribimos

Las escribimos porque en medio del cansancio se olvida todo.

Se olvida lo que una leyó.

Se olvida el podcast de crianza.

Se olvida la frase bonita que guardaste en Instagram.

Pero si una regla está en la pared, te mira.

Te recuerda.

Te frena un segundo.

Y a veces ese segundo es suficiente para no repetir una historia que no quieres repetir.

Para nosotros, estas reglas no son decoración.

Son un acuerdo familiar.

Una especie de brújula para esos días en los que criar se siente más difícil.

## No son reglas para que Chris sea “bien portado”

Esto para mí es importante.

Estas reglas no existen para que Chris sea un niño obediente, callado o cómodo para los adultos.

Existen para que nuestra casa sea un lugar seguro.

Para que aprenda que los límites pueden existir sin violencia.

Que una persona puede equivocarse y reparar.

Que las palabras importan.

Que su cuerpo se respeta.

Que los adultos también tienen que hacerse cargo de sus emociones.

Y que el amor no debería sentirse como miedo.

## Cuando no nos sale

Porque hay que decirlo: hay días en los que no nos sale.

Hay días en los que hablamos duro.

Hay días en los que respondemos con poca paciencia.

Hay días en los que el “por favor” se nos pierde entre el afán y el cansancio.

Pero volver a la regla también hace parte de la regla.

Reparar también hace parte de la crianza.

No se trata de criar desde la culpa eterna.

Se trata de mirar lo que pasó y preguntarnos: ¿qué puedo hacer distinto la próxima vez?

A veces será pedir ayuda.

A veces será salir un minuto a respirar.

A veces será bajar la voz aunque por dentro estemos hirviendo.

A veces será decir: “estoy muy alterada, necesito calmarme para poder hablar”.

Y eso también enseña.

## Lo que estas reglas nos recuerdan

Estas tres reglas parecen pequeñas, pero para nosotros sostienen algo grande.

Nos recuerdan que Chris no necesita papás perfectos.

Necesita papás que se cuestionen.

Papás que no usen su fuerza para imponerse.

Papás que no confundan respeto con miedo.

Papás que sepan decir “me equivoqué”.

Papás que entiendan que la crianza no es solo formar a un niño, sino también revisar al adulto que está criando.

Y esa parte, a veces, es la más incómoda.

Pero también es la más transformadora.

## En resumen

En nuestra casa:

1. No pegamos.
2. No gritamos.
3. Decimos gracias, por favor y perdón.

Son reglas simples.

No siempre fáciles.

Pero sí necesarias para el hogar que queremos construir.

Ahora cuéntenme ustedes: ¿cuáles son esas reglas que tienen en casa y que no están dispuestos a negociar?
